16 y 17 de septiembre de 2017
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Fantasmas, ficciones, mutaciones

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Un cierto goce en común | XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Sintéticamente

Un cierto goce en común

por Esteban Stringa

Un cierto goce en comúnLa práctica psicoanalítica, dice Lacan, se funda en eso que se hace presente como imposible de simbolizar, es decir, se funda en el traumatismo.[1] En ese agujero todos inventamos un truco que lo colme y, así, tanto el fantasma como el síntoma se ubican como equivalentes de ese real. Miller agrega que estas dos consistencias clínicas tienen además un cierto goce en común.[2]

Como la equivalencia no es la identidad distinguimos el goce del fantasma, ligado a la satisfacción de la pulsión, como sentido gozado y el gozar del síntoma, con el que tropieza la interpretación, como el goce fuera de sentido.[3] La forma singular y contingente del goce del síntoma se basta a sí misma, irrumpe y no hace pareja sin un forzamiento.

Su encadenamiento necesario, sostenido por la prevalencia del padre-síntoma, asemeja el fantasma al sinthome. El primero, como respuesta anticipada al deseo del Otro, y el segundo, como reparación del lapsus del nudo, solucionan la falla de la estructura. También distinguimos la referencia que comanda la repetición indefinida del sentido gozado, el objeto a, de su más allá, el goce opaco que excluye el sentido, existente que itera y que clausura la idea de una salida del síntoma.

NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 21:"Les non-dupe errent", Inédito, clase del 19 de febrero de 1974.
  2. Miller, J.-A., (1998), Los signos del goce, Bs. As.: Paidós, p. 270.
  3. Ibid p. 271.
XXVI Jornadas Anuales de la EOL

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