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Una lectura sobre "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" | XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Lecturas | Textos de Orientación

Una lectura sobre "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" *

por Aníbal Leserre

Introducción

Generalidades

Los desarrollos que el lector encontrará a continuación son el resultado de un Taller de lectura llevado a cabo en el marco del Instituto Clínico de Buenos Aires durante el año 2016 sobre el texto Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad. Escrito que se corresponde a una conferencia dada por Lacan en el Instituto Francés de Milán el 18 de diciembre de 1967. Los cincuenta años de su alocución no solo no le restan actualidad sino, más bien, lo contrario, ya que la misma nos presenta una serie de herramientas fundamentales para la comprensión de la actualidad. Y fundamentalmente nos enseña sobre la práctica del psicoanálisis y la posición del analista. Actualidad ligada a la relación del discurso analítico con otros discursos, y bajo la afirmación de Lacan de cómo estos se enredan con la realidad. En un sentido sostenemos que la política del psicoanálisis implica justamente la acción analítica y, por supuesto, teniendo como marco la ética, eje principal de la experiencia analítica. En esta línea, la Conferencia sostiene la posición de la experiencia de lo singular, es decir, tomar el uno por uno, justamente en una época donde presiona el imperativo del para todos. Imperativo vinculado con la "realidad" a partir de los efectos de homogenización de la ciencia. Entonces, pensar, como sostiene Lacan, que los discursos se enredan con la realidad, implica, dilucidar los tipos de lazos que generan, así como también los lugares que asignan a los sujetos. Además, Lacan sostiene: "Porque es solo a partir de los otros discursos como lo real llega a flotar" [1]. Es decir que lo real está inscripto en los discursos y como tal, se nos presenta en la experiencia analítica, a partir de las significaciones que genera. En este sentido hay que prestar mucha atención a la referencia en el texto al destino, ya que es este el producto de las significaciones de lo real que llevan al sujeto al modo de vida y de goce que lo acompaña.

 

Contexto

Siempre es conveniente encarar la lectura de Lacan ubicando el contexto del texto en la diacronía de su enseñanza, además de tener en cuenta los destinatarios ocasionales del mismo, en el caso de la Conferencia, una mayoría de estudiantes. Ambas cuestiones nos introducen en la trama del texto, sobre el cual intentamos una operación de lectura como parte de la formación permanente.

Esta conferencia es inmediatamente posterior a la "Proposición del 9 de Octubre de 1967" y al dictado del Seminario 15, El Acto analítico, y antecede al Seminario 16, De un Otro al otro y, fundamentalmente, al desarrollo y elaboración del Seminario 17, El reverso del psicoanálisis, más conocido como "Los cuatro discursos". En esta Conferencia podemos seguir una serie de pasos dados por Lacan en la elaboración de las relaciones entre discurso y realidad. A su vez, esta alocución está en serie con otras dos dadas por Lacan en 1967, nos referimos a "La equivocación del sujeto supuesto saber" y a "El psicoanálisis. Razón de un fracaso". Tres alocuciones que fueron presentadas oralmente a un público, como decíamos, fundamentalmente compuesto por estudiantes. Las tres fueron publicadas originalmente en Silicet y se encuentran en los Otros Escritos. Constituyen en su conjunto una búsqueda original por parte de Lacan en torno a mostrar el valor de la teoría psicoanalítica a partir de la organización y reordenamiento de las nociones centrales del desarrollo de su enseñanza una vez concluido el periodo del Retorno a Freud.

En particular. "La equivocación del sujeto supuesto saber" se organiza a través de la pregunta: ¿qué es el inconsciente?, y como en él juegan totalmente los efectos del lenguaje. Un inconsciente que dice sin que el sujeto sepa lo que dice. Un decir a través de las formaciones del inconsciente y que Lacan precisó como un querer decir. Un desarrollo que nos permite extraer consecuencias y directivas para la práctica del psicoanálisis.

En cuanto a "El psicoanálisis. Razón de un fracaso", que evoca a Roma y su discurso de 1953, interroga también la práctica y de allí renueva el estatuto del inconsciente. En un sentido, nos atrevemos a decir que ubica, o nos introduce, a la cuestión que luego, interrogará en su última enseñanza: la relación entre real y simbólico desde la idea de estafa y fracaso.

En la tercera conferencia de la que nos ocupamos, "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" ubica su posición como "realista"…, entre comillas y con puntos suspensivos [2]. Formulación que, a nuestro entender, ilustra y señala la posición del analista acorde al discurso analítico. Marco que excluye la mutación de la consciencia y cualquier tipo de efusión comunicativa, ubicando al analista quien "… debe saber que, lejos de ser la medida de la realidad, él solo le desbroza al sujeto su verdad ofreciéndose él mismo como soporte de ese deser, gracias a lo cual ese sujeto subsiste en una realidad alienada, sin por ello ser incapaz de pensarse como dividido, de lo cual el analista es propiamente la causa" [3]. Cita del texto que remite a los desarrollos del Seminario 15, El Acto analítico en tanto que, en relación a la indeterminación del sujeto, el analista debe encontrar la certidumbre de su acto, la hiancia que hace su ley. Cita que trataremos de desarrollar en los próximos capítulos.

 

Ejes

Además de los ya señalados, destaquemos que el texto, en su actualidad, nos permitirá situar la práctica del psicoanálisis en la llamada "época virtual" y sostener los argumentos de una pausa presencial por parte del analista en su acción y también en su interpretación del malestar en la cultura. Además, nuestra lectura implicará poder diferenciar realidad, de real y de "realista", distinción que Lacan desarrolla en la Conferencia en las respuestas que da a su pregunta: ¿Qué hace que un psicoanálisis sea freudiano? Las respuestas presentan diferencias fundamentales en la dialéctica que nos propone Lacan, y que redobla, al sostener: "Me esforzaré por decir lo que no es el eje del procedimiento" [4]. Las indicaciones y precisiones por parte de Lacan nos presentan dos grandes campos que delimitan el espacio posible para el procedimiento analítico, para la experiencia, y circunscriben un "entre". Nos referimos a la mística y a la técnica; Lacan sitúa al psicoanálisis, al discurso analítico, en ese espacio.

 

Mística

La característica principal de la idea de mística es la de no ser atribuible, no ser decible, y la definición más general que deriva del neoplatonismo la presenta como la actividad suprema que aspira a llevar a cabo la unión entre el alma y lo divino a través de diferentes medios como, por ejemplo, el ascetismo, el amor, la devoción y, también, la comprensión. Recordemos que es el propio Lacan quien ubica sus Escritos bajo la idea de la explicación y no de la comprensión; sostenemos que esta diferencia remite a la oposición entre transmisión y tradición. Entendemos que la transmisión, perspectiva constante en la enseñanza de Lacan, es, en un sentido, el intento de liberar al psicoanálisis de lo místico. Lacan da sus razones, mientras que místicos como San Juan de la Cruz o Santa Teresa se revelaban ante las presiones de los discursos que los obligaban a explicitar las razones de sus pensamientos. San Juan señala: me veo obligado a la explicación de mis poemas, a declarar mis razones no sin repugnancia. Y entre las consideraciones que diferencian el psicoanálisis de lo místico, un tema central es la diferente idea sobre la interpretación. Del lado de la mística, la interpretación es inagotable, por ejemplo, los textos sagrados remiten una y otra vez a un sentido final y permanente. Dios habla con metáforas para permanecer oculto, sostiene el profeta. Mientras que la interpretación del psicoanálisis busca el fuera del sentido. Ahora bien, también esta oposición por parte de Lacan remite a precisar la dificultad por parte del psicoanálisis después de Freud, de reducir y explicitar la cura analítica por medio de una cuestión técnica apoyada en una idea de comprensión. Entre las razones dadas por Lacan, la transmisión del psicoanálisis se sostiene y se ubica en que no todo es interpretable, ya que no todo puede negativizarse por el significante. Límites de la interpretación dados por el objeto y por lo real, cuestión que encontramos en la Conferencia y que merecen por parte del lector una detención en su lectura, ya que, como decíamos, al situar el psicoanálisis entre mística y técnica, advierte sobre la desviación que transforma al psicoanálisis en una posible religión como práctica de sentido cuya matriz es la de agregar siempre un significante que redobla la alienación y ubica la práctica bajo el paradigma de lo infinito. Pero también el esfuerzo de Lacan es la de colocar los diferentes discursos y las consecuencias de los mismos y, en esta línea, la cuestión mística y religiosa no solo afectan la dirección de la cura, sino también la organización analítica como tal.

 

Ciencia y verdad

Como marco de lectura vemos lo que sostiene Lacan al decir "… {lo real} retengamos que indica que, para el psicoanálisis, los otros discursos forman parte de la realidad." [5] Si tomamos la cuestión de realidad desde las perspectivas religiosa, mágica, y científica; recordemos cómo se diferencia del psicoanálisis. La magia, como causa eficiente bajo el sesgo sugestivo que pone en juego el saber del Otro. La religión, como causa final, coloca a Dios como la última causa, y el sujeto se dirige a él, en la orientación de su deseo. Causa que remite a la voluntad divina y donde el saber aparece bajo su forma de misterio y dogma. Mientras que la ciencia, como causa formal, deja ausente, en sus premisas y variables, al sujeto en tanto que la causa sería comunicable sin misterios porque ya está dilucidada, o lo será, con el desarrollo de los descubrimientos. Al psicoanálisis le queda la causa material, generando el deseo del sujeto dividido entre saber y verdad. Lacan, a esta altura de su enseñanza, sostendrá que justamente se trata de la producción de un saber que tenga efectos de verdad sobre el goce del sujeto.

 

Técnica

Con respecto al término técnica, este deriva de la misma raíz griega que arte, y designa cierta habilidad para hacer algo, una transformación, por ejemplo, de algo natural en artificial. Pero no se trata de cualquier habilidad, sino de la que sigue ciertas reglas, en el sentido de oficio. Entonces, técnica es la habilidad que siguiendo reglas predefinidas consigue un fin determinado.

Ahora bien, Lacan, con el término acción analítica reemplaza la vigencia del concepto de técnica, por ejemplo, en "La dirección de la cura y los principios de su poder". Allí sitúa la diversidad de cuestiones que se encuadraban desde la técnica, es decir, traslada y aclara la cuestión a partir del manejo de la transferencia, y pone el acento en el agente ligado a la acción y no en que el practicante tenga que aprender y utilizar una técnica de relaciones, reglas o normas preestablecidas y que desde ellas conciba la práctica. En el contexto de la dirección de la cura, sostiene que la idea de técnica implica que puede servir de medida para las parcialidades de las teorías que consagran algún tiempo a pensarla. Notemos una ironía sobre los que se concentran un poco, un rato, a pensar un poco lo que hacen [6]. Ya que si uno se recuesta en una técnica a aplicar no piensa mucho en su hacer, mientras que si uno está implicado en su acción, necesariamente tiene que pensar lo que hace. Sostenemos que esta línea de separar a los analistas de una perspectiva técnica es mantenida por Lacan a lo largo de su enseñanza, y aparece nítidamente en la Conferencia que leemos. La intención - si así podemos decir- de Lacan es sacar a los analistas de una percepción técnica del análisis y ubicarlos en una cuestión de acción, tema que desarrolla en extenso en el Seminario 15 El Acto analítico, y que - a nuestro entender- es uno de los ejes de la Conferencia al dividir las aguas entre lo que es y lo que no es un psicoanálisis desde la lógica de las consecuencias de ubicar al psicoanálisis como praxis entre la ciencia y la religión.

Praxis como un concepto más amplio y diferente que ciencia y con el que introduce dos nociones ligadas a cierta amplitud. La primera es que toda práctica delimita un campo y la segunda es que ese campo es de experiencia. Entonces tenemos tres conceptos principales: práctica, campo y experiencia. Los podemos sintetizar como: "Campo de la praxis", entre los límites de la ciencia, por un lado, y de la religión, por el otro.

En la Conferencia Lacan nos presenta una orientación sobre este "Campo de la praxis", dilucidando lo que no tiene que hacer, ni que figuras tomar el practicante, para así posibilitar, no solo la delimitación del campo, sino, y fundamentalmente, para saber cómo operar en él, las operaciones que hacemos en él para poder generar y sostener la experiencia singular del psicoanálisis. Cuestión que relaciona clínica y práctica, ya que implica producir el empalme entre la posición subjetiva del analizante y el deseo del analista. Este es - a nuestro entender- otro de los ejes y/o perspectivas del texto.

Entonces, estamos viendo que la Conferencia nos presenta como un tema central, la presencia del analista en la cura, ya que nadie analiza en ausencia o in effigie como sostuvo Freud en relación a la dinámica de la transferencia. Una cuestión de neta actualidad ya que escuchamos que hay analizantes que hacen su experiencia por medios virtuales, como por ejemplo, Skype o por teléfono, y entonces también hay analistas que sostienen estos medios como vías posibles de la experiencia. Nuestra posición al respecto es que los medios señalados y otros afines, pueden ser un recurso coyuntural en la dirección de la cura, pero la cuestión de la presencia real y no virtual del analista tiene su peso, ya que sostenemos que esa presencia, que Lacan ligó a lo real, implica la posibilidad de considerar que el analista presenta en el "Campo de experiencia" una pausa presencial. A su vez, el texto "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" nos indica no solo cómo situar esa presencia en su disimetría con el analizante, sino, y fundamentalmente, cómo operar con ella ya que, esta es una de las funciones del deseo del analista, que lo podemos entender como un deseo más allá de la presencia personal del practicante en cuestión. Un deseo de hacer existir el psicoanálisis en cada caso y como discurso [7].

 

Problemas cruciales

A su vez, la lectura de la Conferencia puede llevarnos a señalar y establecer determinados problemas cruciales para el practicante, para el psicoanálisis. Entre ellos:

  1. La idea de destino.
  2. La diferencia entre resistencia y defensa.
  3. La idea de cosmovisión y sus límites.
  4. Historia y revelación.
  5. Deseo y demanda en la estructura subjetiva.
  6. La idea de vacío.
  7. El acto, distinguiéndolo bajo el estatuto del hacer.
  8. Cuerpo y real.
  9. La época y la ciencia.
  10. El fantasma como medida de la realidad.
  11. El deseo del analista.

 

Método

Unas pocas precisiones sobre el tipo de lectura cuyo resultado se encuentra en estas páginas. En primer lugar, hemos dividido el texto en tres partes.

La primera, desde su comienzo, página 371, hasta el final de la 376. La segunda, hasta la página 379, y la tercera que comienza con el párrafo: "El analista debe pues saber que, lejos de ser la medida de la realidad (…)" y llega hasta la finalización de la Conferencia.

A su vez, en cada una, hemos prestado atención a cada punto y aparte que el texto propone, y tomamos esto como un indicador de detención en la lectura. En la misma no hemos seguido una dirección lineal, sino más bien circular entrelazando los párrafos. Hemos inducido, durante el curso, a dar la palabra y escuchar los comentarios e interrogantes que los participantes proponían, cuestión que, en un sentido, se pierden al establecer el texto para su publicación. Pero hemos tratado que este proceso de detención y de poner cada uno su parte quede ahora del lado del lector. Vale también la aclaración de que han sido priorizados algunos párrafos de la Conferencia y no consideramos que la enseñanza que la misma contiene en su seno haya sido agotada por nuestros comentarios.

 

Por último

Subrayemos y resaltemos la última frase del texto, punto de capitón sobre todo lo anterior expuesto y que, por sí solo, nos despierta el interés de la lectura del mismo, dice así:

"El psicoanálisis se hace guardián de la realidad colectiva, incluso sin que sea de su competencia Su alienación está redoblada, en la medida en que puede escapar de ella." [8]

La guía que proponemos para el intento de comprensión de lo dicho por parte de Lacan es un recorrido por la Conferencia que presentamos en los siguientes nueve capítulos.

(#) Aclaración: de aquí en más, cada vez que nos referimos al texto de Lacan, como ´Conferencia´ se trata "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad."

* Este texto corresponde al primer capítulo del libro de próxima aparición Una lectura sobre "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad", escrito por Aníbal Leserre. El mismo corresponde a la serie de los Cuadernillos del ICdeBA.

NOTAS

  1. Lacan, J., Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad. En Otros Escritos. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012, página 371.
  2. Ibíd., página 371.
  3. Ibíd., página 379.
  4. Ibíd., páginas 371,372.
  5. Ibíd., página 371.
  6. Lacan, J., La dirección de la cura y los principios de su poder. En Escritos 1. Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 1975.
  7. Recomendamos para ampliar esta perspectiva la lectura del capítulo X "Lacan, el discurso, la política", del Curso de J.A. Miller Los divinos detalles. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2010, página 203.
  8. Lacan, J., "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad". En Otros Escritos. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012, página 380.
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