16 y 17 de septiembre de 2017
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Fantasmas, ficciones, mutaciones

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La función nodal de un fantasma | XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Lecturas | Textos de Orientación

Presentación de las Jornadas Anuales en las XXVI Jornadas - Sección Córdoba

La función nodal de un fantasma

por Débora Nitzcaner

En el título de esta mesa de trabajo "Formas del amor y mutaciones de lo viril" en la conjunción del "y" se pueden leer dos enunciaciones: el amor admite versiones, formas diferentes y lo viril permite mutaciones. La enunciación de dos movimientos que se pueden producir a lo largo de la experiencia de un análisis. Tema que consuena con las próximas Jornadas Anuales el 16 y 17 de septiembre "Fantasmas. Ficciones. Mutaciones. El psicoanálisis y sus relaciones con la realidad"
Al título pensado para esta mesa le propongo dos escansiones:

 

Del amor hacia el objeto a

Lacan elabora la función del amor en los inicios de su enseñanza bajo la forma de "dar lo que no se tiene", una definición por su función clínica en tanto que la castración recae sobre un objeto y establece una analogía entre el amor y la castración. Con el falo como significación se introducen dos modos de demanda, la que se dirige a un objeto y otra que conocemos como demanda un signo de amor al Otro, dejando situado al deseo entre ambas demandas. Más adelante el amor y el deseo serán opuestos: el amor queda ligado al Otro y el deseo –separado del Otro- se liga a la causa, a lo pulsional. En el fantasma se ligaran los dos elementos heterogéneos: el significante y el objeto a como una escritura imaginaria que luego tomará valor de real. En Donc -curso de J-A Miller- bajo una lectura minuciosa trasmite que con el fantasma "se tiene una posición de amor"[1] y que luego de transformaciones la historia amorosa ya no se reconoce. Entonces si bien tiene un pie en el Otro, es desde el objeto a por donde se capta la emancipación del Otro. Así, hay una transformación simbólica de la escena imaginaria significantizada que llama "hierática"[2], mientras el recuerdo encubridor se presenta separado y son las imágenes indelebles las que perduran como un real. Las formas del amor cobran, de este modo, valor de tramas fantasmáticas.

 

Cómo pasa el goce a la castración.

Tanto en Freud como en Lacan el estilo de goce de un ser hablante está siempre ligado a un primer acontecimiento de goce portador de lo traumático, que demuestra lo que para ese sujeto ha sido la marca del Otro. Con la "arquitectura" del curso de J-A Miller El Ser y el Uno hay –a mi parecer- una interpretación muy fecunda sobre la función nodal del fantasma[3]. Al conjugar imaginario y simbólico con el símbolo del rombo anuda una relación posible entre esos dos registros del ser. Es una articulación clínica que nos dirige a saber dónde ubicar lo que él llama el ser de goce. Nos invita a considerar el giro del objeto a cuando pasa al orden de lo inasimilable. Sobre el fondo de la falta lo real inscribe un "no hay relación sexual" que se interpreta con el goce. Un goce primario completo que Lacan llamó Uno, anterior a la relación con el Otro, y bajo la idea de que la función de la castración es dar un ordenamiento al goce. Aquí arribamos al nudo! Pensar que lo viril puede tener estatuto de fantasma y en qué medida es un goce, y no una identificación edípica.

Freud en Análisis terminable e interminable plantea que a la salida de un análisis dos temas dan "guerra al analista en medida desacostumbrada". Si bien están ubicados a partir de la diferencia entre los sexos a la vez están "en reciproca correspondencia".[4] Para cada uno se expresa de otro modo, en la mujer la envidia del pene por su afán por alcanzar la posesión de un genital masculino, y para el hombre en su embrollo contra su actitud pasiva o femenina que le viene de un hombre. Freud da un paso más y a lo que Adler llamo "protesta masculina" él lo designa como "desautorización de la feminidad" que vale tanto para él como para ella. Algo por fuera de la castración imposible de hacer pasar por el registro simbólico.

Con la hipótesis del fantasma nodal leemos que la virilidad "es por excelencia del orden del fantasma", y dado que la castración de todo ser hablante se tapona con "un" objeto a: con el falo (-φ) lo que se obtiene es un más de falo y en consecuencia lo viril es un fantasma fálico, que vale para el hombre y la mujer. Cuál será entonces el destino del goce fálico en una experiencia de análisis. Será pues, con el sinthome por donde se obtenga finalmente la esencia sobre el ser de goce.

Lacan llevó hasta las últimas consecuencias el real con el que se encontró Freud bajo el rechazo a lo femenino, y que se le presento como un goce fuera de sentido. La época inmersa en este rechazo refuerza la idea de "todos por el falo" abriendo la ventana a lo viril. Mientras que, el psicoanálisis bajo las coordenadas del goce, se interesa por ubicar un SI! a lo femenino cuando éste revela el saber sobre la castración que conlleva una marca de goce.

NOTAS

  1. Miller, J-A Curso de la Orientación lacaniana Donc, pág. 247 Ed. Paidós.
  2. Ídem, pág. 248
  3. Miller, J-A Curso El Ser y el Uno, clase 9 de febrero del 2011. Inédito
  4. Freud S., Análisis terminable e interminable, pág. 251. Tomo XXIII, Ed. Amorrortu.
XXVI Jornadas Anuales de la EOL

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