16 y 17 de septiembre de 2017
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La debilidad analítica | XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Lecturas | Textos de Orientación

La debilidad analítica

por Daniel Millas

1. Un real sin ley

El pasaje del inconciente freudiano al parletre requiere esclarecer a qué llamamos interpretación analítica, ya que como sabemos,la interpretación en psicoanálisis determina el modo de pensar al psicoanálisis mismo.

En su última enseñanza Lacan se dirige hacia una concepción novedosa de lo real. No se trata de un real articulado al saber, sino de un real excluido del sentido. En 1977, Lacan afirma que lo real se encuentra en el otro extremo de nuestra práctica. Es una idea límite de lo que no tiene sentido, un punto de fuga a partir del cual el psicoanálisis podría considerarse una estafa en la medida en que operamos con el sentido[1]. Sin embargo, es preciso admitir que la práctica analítica supone una relación entre el sentido y lo real, ya que si no la hubiera la misma sería imposible.

Para acercarnos a esta delicada cuestión podemos plantear que el Nombre del Padre es un operador del sentido, el agente de una metáfora que asegura el orden, los lugares y las permutaciones posibles. Se encuentra ligado a la creencia de que el goce tiene un sentido y que se descifra. El real de Lacan no tiene en cambio ningún orden, no responde a leyes. Es un real sin ley y el NP no está en lo real. El paso que nos propone Lacan en su última enseñanza es pensar el goce sin el NP.

Si tomamos esta vía podemos entender por qué, en sus últimos seminarios y particularmente en el seminario "El Sinthome",[2]se toma a la psicosis como modelo del síntoma. Aquí lo real del síntoma queda expuesto y es vivido bajo la modalidad de la intrusión. Se manifiesta descarnadamente aquello que es abordado cuando se trata de la esquizofrenia: el murmullo invasivo de la lengua.

 

2. Perturbar la defensa

El inconsciente como suposición de saber al goce consiste fundamentalmente en una articulación significante, en el lazo entre el S1 y el S2. Conocemos muy bien una modalidad de la interpretación que tiene esta estructura. Es aquella de la interpretación delirante. En la paranoia, la certeza de goce ligada a los fenómenos elementales, da lugar a una elaboración de sentido que reabsorbe el enigma inicial y culmina en la construcción de un Otro que garantiza el triunfo del saber sobre el goce.

Fue tomando esta referencia que ya en 1996 Miller proponía que la interpretación analítica debe tener la misma estructura del fenómeno elemental.[3] Es decir, tomar la interpretación por su reverso, oponiendo a la vía de elaboración la de la perplejidad. Se trata de retener el S2 para reconducir al sujeto a los significantes elementales sobre los cuales ha delirado en su neurosis. Es preciso aislar el goce, separarlo del orden significante y de la dimensión de la verdad.

En "Sutileza analíticas",[4] Miller retoma este punto de vista sobre la interpretación analítica, refiriéndola ahora al concepto de "defensa". La defensa califica una relación directa con la pulsión, que a diferencia de la represión, no recae sobre un significante. Se explicita que lo real en juego es el goce del traumatismo, del encuentro primero y contingente con lalengua. Señala allí, que por el solo hecho de que hablamos se instituye una trama de sentido entre los azares que surgen en la vida del sujeto. A partir de un S1, azaroso, se articula un S2 y eso produce un efecto de sentido articulado. Se opera la transformación de la contingencia en una necesidad que instituye la figura del destino. La interpretación analítica no viene a proponer otro sentido, sino que efectúa una operación de desarticulación y reconduce al sujeto a la contingencia que determinó los elementos absolutos de su existencia.

Cambia entonces la práctica analítica. La interpretación no es solo el desciframiento de un saber como efecto de la represión, sino que consiste en esclarecer la naturaleza de defensa del inconciente, entendido como una elucubración de saber sobre lalengua.

De este modo, Miller diferencia dos momentos en el análisis: el de la exploración del inconciente y sus formaciones, que pueden ser descifradas, y un momento que da lugar a un acontecimiento de cuerpo que no tiene como referencia el sentido, sino el goce singular que lo determina.

Por este motivo, la interpretación entendida como perturbación de la defensa, requiere que el analista sostenido por el sin sentido, aporte el cuerpo y represente el acontecimiento corporal, el semblante del traumatismo.

 

3. La debilidad analítica

En 1988, en su texto "Ironía", Miller señalaba la pertinencia de situar a partir de la esquizofrenia, una clínica universal del delirio.[5]

Nos propone ahora hacernos incautos de lo real. Un real "en el que creer sin comulgar".[6]Dirá que ante un real indiferente al sentido, ser incauto de un real es la única lucidez al alcance del cuerpo hablante.

De esta manera, la trilogía delirio-debilidad-embaucamiento es presentada como aquella que hace resonar el nudo de lo imaginario, lo simbólico y lo real.

Para situar mejor esta problemática, recordemos que en su última enseñanza Lacan plantea una fórmula contundente: "Entre locura y debilidad mental, no tenemos sino la elección." [7] Tal aseveración implica un uso generalizado de estos términos, es decir, que tanto locura como debilidad mental no se refieren aquí a una entidad clínica determinada, sino a factores estructurales que conciernen a todo ser hablante. Lacan afirma que nos confrontamos con una debilidad mental de los sistemas de pensamiento y que éstos finalmente no son más que elucubraciones, delirios, ante un real que permanece inaccesible.[8]

Desde esta perspectiva: Todos débiles y Todos locos. Débiles ante un real excluido del sentido, y locos, en tanto es alrededor de ese real que se tejen elucubraciones, ficciones que intentan taponarlo.

Esta particular bipartición tiene consecuencias que marcan un viraje y reordena la clínica psicoanalítica al cambiar el estatuto de lo que entendemos por saber inconsciente. El inconsciente pasa a ser una elucubración de saber que se instituye a partir de nuestra incurable debilidad mental.

Ante lo real entonces hay que elegir: "o locura o debilidad mental".

En otra oportunidad, Miller nos proponía elegir la debilidad mental,[9] es decir, no embestir en forma insensata hasta las últimas consecuencias. Esto implica no avanzar hasta el final, creyendo que con el psicoanálisis podemos superar lo real hasta transformarlo plenamente en sentido.

Siguiendo esta lógica puede entenderse la afirmación de Miller cuando señala que "Analizar al parletre exige jugar una partida entre delirio, debilidad y embaucamiento. Es dirigir un delirio de tal modo que su debilidad ceda al embaucamiento de lo real." [10]

Podemos agregar entonces que para que el psicoanálisis mismo no se deslice hacia un delirio debemos elegir la debilidad. En la "debilidad analítica" radican las condiciones que hacen a la potencia de nuestra clínica. Advertida de lo real, es solidaria de la ironía. Sin embargo se diferencia de la del esquizofrénico, ya que propicia el buen uso de los semblantes para arreglárselas con lo que no encaja en el saber establecido.

NOTAS

  1. Lacan, J.: "Palabras sobre la histeria" Conferencia dictada en Bruselas el 26 de febrero de 1977. Inédito.
  2. Lacan, J.: Seminario 23, El sinthome", Edit. Paidós, Bs.As.,2006.
  3. Miller, J.A.: "La interpretación al revés" en "Entonces Sssh…" Edit. Eolia, Bs.As., 1996.
  4. Miller, J.A.: "Sutilizas analíticas" Edit. Paidós, Bs.As., 201, pag. 89.
  5. Miller, J.A.: "Ironía" en "UNO POR UNO N° 34" Edit. Eolia, Barcelona, 1993, pag. 6.
  6. Miller, J.A.: "El Inconciente y el cuerpo hablante", op.cit.
  7. Lacan, J.: L'Insu que sait de l´une-bévue s´aile á mourre. Clase del 11 de enero de 1977. Inédito.
  8. Lacan, J.: R.S.I. Clase del 21 enero de 1975. Inédito.
  9. Miller, J.A. "La pareja y el amor" Paidós, Bs.As., 2003, pag.188.
  10. Miller, J.A.: "El Inconciente y el cuerpo hablante" op.cit.
XXVI Jornadas Anuales de la EOL

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