16 y 17 de septiembre de 2017
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Fantasías, fantasías primordiales y fantasma fundamental | XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Fantasma y pase

Fantasías, fantasías primordiales y fantasma fundamental

por Elena Levy Yeyati

Fantasías, fantasías primordiales y fantasma fundamentalEsta sencilla enumeración muestra transformaciones que van de Freud a Lacan, y del inicio de un análisis a su final. Diré algo del recorrido del análisis y de su relación con las transformaciones que hacen surgir tres tipos de fantasmas. Hablo de tres tentativamente, con una finalidad didáctica.

Hay distintos fantasmas a atravesar a lo largo de un análisis. Esto se hace más claro al escribir el testimonio de la experiencia del pase.

En el comienzo del análisis pueden aislarse con nitidez (en especial en la histeria) fantasías que podríamos llamar ordinarias. Las fantasías ordinarias son aquellas que, de manera más o menos consciente, vehiculizan la realización de deseos. El origen de estas fantasías puede reconducirse a la eclosión de la sexualidad puberal, son las fantasías de la vida adulta -base del placer sexual o del displacer sintomático-.

Luego están las fantasías originarias o primordiales. Esta expresión pertenece al acervo teórico de Freud, quien las equiparó a categorías filosóficas que trascienden a los accidentes de la vida de cada uno. Las fantasías primordiales tienen una matriz que se repite según tres argumentos: escena de seducción, la escena primaria, la castración. Esta clase de fantasías se obtienen en el análisis a través de la interpretación de formaciones del inconsciente. Son los desfiladeros simbólico-imaginarios donde la sexualidad infantil encuentra su amarre. Si bien el lugar del yo, el sujeto y el objeto plus de goce están desacoplados, aun puede reconocerse una unidad en un agente y/o en una acción.

El fantasma fundamental es aquel que se produce como resto, al final del trabajo analítico. Es lo más singular en el terreno fantasmático. En la fórmula del fantasma fundamental el sujeto está barrado y puede ir a parar al lugar del objeto. Si llegados a este punto, ya no hay sujeto que sostenga una actividad fantaseadora, ¿sería pertinente nombrar "fantasía" a este producto? En mi caso, la elucidación del fantasma fundamental se produjo luego de la separación del analista. Una posible explicación que encuentro a esta temporalidad es la prevalencia de la economía narcisista en la relación transferencial -la relación entre I (A) e i (a)- que, a la vez que favoreció el alojamiento del objeto a, funcionó velando lo no especularizable que éste ciñe.

La presente enumeración de clases de fantasmas muestra distintas articulaciones: con el deseo en tanto sexual; con el deseo que se vuelve síntoma; y con lo que llamaría el deseo del fin del análisis -deseo que dejo planteado para pensar una posible articulación del deseo del analista con sus fundamentos neuróticos.

XXVI Jornadas Anuales de la EOL

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